domingo, 23 de noviembre de 2008

PEQUEÑA DEL AMOR, TÚ NO LO SABES...

Pequeña del amor, tú no lo sabes,
tú no puedes saberlo todavía,
no me conmueve tu voz
ni el ángel de tu boca fría,
ni tus reacciones de sándalo
en que perfumas y expiras,
ni tu mirada de virgen
crucificada y ardida.

No me conmueve tu angustia
tan bien dicha,
ni tu sollozar callado
y sin salida.

No me conmueven tus gestos
de melancolía,
ni tu anhelar, ni tu espera,
ni la herida
de que me hablas afligida.

Me conmueves toda tú
representando tu vida
con esa pasión tan torpe
y tan limpia,
como el que quiere matarse
para contar: soy suicida.

Hoja que apenas se mueve
ya se siente desprendida:
voy a seguirte queriendo
todo el día.

Jaime Sabines.

No es Nada de tu cuerpo

No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento.

Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.

Jaime Sabines.

No es que muera de amor, muero de ti...

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Jaime Sabines.

Me dueles

Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.


Jaime Sabines

Los Amorosos

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.

Jaime sabines.

Amor mio, mi amor, amor hallado...

Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.

Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.

Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.

Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.

Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,

voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.

Jaime Sabines.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Manual para una conversacion interesante

Busque una victima, si, como victima puede ser el perro, pero buscamos una conversación interesante, no un monologo con uno mismo con la cara del canino como mudo reflejo de nuestra inútil naturaleza, no, busquemos a una persona de preferencia, por el medio que creamos conveniente, pero que no sea solo una grabación monótona de algo que nos gusta oír, busquemos a alguien que hable de preferencia conózcanlo de antemano.

Bien, ya que tienen a esa victima inicien una conversación tribal, el tema favorito para estas suele ser el clima, así que pregunten por la banalidad mas interesante que se les ocurra, claro, esto no será del todo una conversación satisfactoria, pero hará de base para el verdadero meollo del asunto, si aquella persona con la que hablan no parece estar interesada en sacar algún tema que valga la pena mencionar, hagan una pregunta, como las siguientes:

Que buscas?
Que ves al ver X cosa?
Que no se me escape mi favorita “ quien soy yo para ti?”

Claro, estas preguntas no son fáciles de responder, incluso tendrán suerte si esta conversación realmente interesante da luz, así, sencillamente, dejen que la pregunta fluya en su verdadera respuesta, esta conversación llevara varias horas y les meterá en una intimidad casi incomoda para ambos, cierren la conversación con alguna palabra bonita, un nos vemos suele bastar, así no se despiden de su interlocutor

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Patibulo V

Bien, hoy es un aniversario mas en mi vida, curiosamente antes de hoy, veía hacia atrás, CREI no haber hecho nada en una veintena de otoños, puede que eso sea lamentablemente cierto, porque aun no encuentro nada relevante para la vida de los demás, pero sin embargo, hace un par de días, en otro… campamento retiro, decidí no caer de nuevo en aquel camino que e empezado mas de una vez, ahora, por alguna razón, siento que podré comerme el mundo de una mordida, no he hecho nada relevante… hasta ahora

domingo, 9 de noviembre de 2008

El llamado

Ven el te llama
la guerra a comenzado
muy pronto el egoísmo
caerá ante el amor
Ven el te a elegido
a andar por su camino
negándote a ti mismo
y cargando tu cruz.

Ya no serás
solo uno mas
ahora serás,
un soldados de la paz
de mi señor
de su amor
y su perdón
anunciador de su reino
sal y luz de este mundo
profeta sacerdote y Rey.

Ven no tengas miedo
la lucha es difícil
pero su fuerza no nos dejara
ven el sigue esperando
la decisión es tuya
no seas indiferente
y atrévete a amar.


Ya no serás
solo uno mas
ahora serás,
un soldados de la paz
de mi señor
de su amor
y su perdón
anunciador de su reino
sal y luz de este mundo
profeta sacerdote y Rey.


Andres Gastelum.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Manual para el escritor novato

Bien, para los que saben leer esto será un pequeño manual para el escritor principiante, ahora, les daré una pequeña lista de cuatro artículos indispensables para escribir.

1.- Papel, este puede variar, cualquier tipo de papel suele servir, desde el sanitario, hasta el klennex, pasando por las servilletas, aunque claro, también venden uno especial para esto, llamado hoja de papel.

2.- Lápiz, este puede ser suplido por la pluma, pero claro, esta no escribe en todas las superficies y puede dañar nuestro papel de mala calidad, por lo cual recomiendo el lápiz.

3.- Una idea, Esto es lo mas difícil de conseguir, pero suele ser de dos formas, un pensamiento romántico para aquellos enamorados, o alguna maldición al mundo por los desdichados.

4.- Silla, o mejor conocido como lugar para sentarse, es donde depositaran su trasero para escribir, ya que pocos suelen poder hacerlo parados.

* Nota; si ya conocen la era de la modernidad y tienen un PC a la mano, pueden sustituir el lápiz y papel por el monitor y el teclado, mas aun así, siguen siendo indispensables los otros dos artículos.

Bien, vayamos ya al meollo de nuestro tema, tomen el papel y el lápiz, vayan a sentarse en soledad o en un lugar concurrido, vean alrededor y escojan una víctima, después, en el papel, escriban un adjetivo algo así como, “bonita”, cuando ya tenga eso, vea a la persona víctima del adjetivo y pónganlo antes del adjetivo “la mujer que camina es bonita” y listo, con las conjunciones Y o E pueden hilar palabras y llenar el papel.

Ahora vayamos con los desencantados, ustedes se sentaran donde se sientan más desdichados, posaran su pesado trasero en la silla y miraran al mundo, después de maldecirlo más de una vez, recordaran todas las maldiciones y sufrimientos, estos los pondrán en el papel que llevan en el bolsillo ayudados del lápiz.

¿Acaso no es sencillo escribir?