domingo 30 de agosto de 2009
Historia de amor (17)
-A donde piensas ir ahora?-
El le miro con una media sonrisa, negando con la cabeza.
-Tu iras por un pollo.- Ella abrió los ojos e inmediatamente negó con la cabeza, vestida como estaba no pensaba separarse de él.
-NOO!- Escucho como el reía y le tendía un billete.
-Si no quieres que me meta al departamento y no te vigile desde aquí te iras ahora.- Ella negó con la cabeza y le dio la espalda, sintió el cachete en el culo mas no dijo nada, camino decidida, pero no podía evitar balancear las caderas a cada paso, sabia que mas de uno le veía caminar con el pequeño short blanco que se entalla a su figura y que no tiene nada debajo.
Javier encendió un cigarrillo, le miraba desde la esquina atento a todo aquel que se quiera acercar, vio que mas de uno la miraba con deseo, no les presta mucha atención, el que si se llevo la atención de Javier es el chico que se emparejo a ella, acaba de parecer en el local de la mitad de la cuadra y camina junto a ella, el solo puede ver que habla con ella.
-Hola.- Es la primera palabra que dijo el joven, al verle Sophia mira sobre su hombro, ve a Javier con el cigarrillo en la boca, mirándole fijamente, así que se voltea al chico, para mirarle, es casi de su misma estatura, con cabello rubio y liso al igual que corto, ella negó con la cabeza, mirando al frente.
-Hola.- Fue la seca respuesta de la chica que trata de llegar a la pollería.
- Me llamo Pedro, a donde vas con tanta prisa?-
-A comprar la comida.- Aun le faltaba una cuadra mas, parecía que Javier no se movería de su sitio, le miro de reojo por sobre su hombro mientras espera poder cruzar la calle con el tal Pedro a un lado.
-Pareciera que quieres regresar acompañada.- El chico dice aquello mirándole de arriba abajo con un claro gesto de lujuria, ella cerro los puños tratando de controlar darle el golpe que aquel idiota merecía, llego al sitio de la comida, entrando a el sin poder deshacerse del hombre que no dejaba de verla.
Javier noto de lejos como Sophia apretaba los puños, cuando cruzo la calle comenzó a avanzar hacia ella, vio como ambos se perdían en el local de comida, lo cruzo por el frente, para que cuando salgan este a su espalda, encendió otro cigarro, esperando a que salieran, negaba con la cabeza, pensando en que hacer, mientras el no la tocara, saldría ileso.
Sophia tomo su comida, obviaba todos los comentarios de su inoportuno compañero, no le prestaba atención, pero cuando sintió el cachete en el culo justo saliendo del local no pudo mas que girarse y encarar al hombre que le había hecho aquello, incomoda para el hombre y agradable para la chica, pues era Javier el que estaba junto a la mujer, justo a su espalda, si la mujer y el tal Pedro eran de la misma estatura, Javier sacaba mas de media cabeza al desafortunado chico, que cayo al suelo de un solo golpe cuando Javier quito a Sophia de en medio de los dos, rodeándola por la cintura para llevarla a casa.
-Traviesa.- Dijo dándole un pequeño golpecito en la nariz.
-Pero que! Yo no quise andar por ahí vestida así!.- Javier soltó una divertida carcajada.
-Lo se, ya no saldremos, te tendré para mi todo el día.- al decir aquello Javier bajo la mano de la cintura para apretar una nalga, sonriéndole.
-Deja ahí!- Dice la chica en tono pícaro, pero ya segura en sus brazos poco le importaba, deseaba llegar cuanto antes al departamento.
domingo 23 de agosto de 2009
Historia de amor (16)
Javier salió antes del cuarto de baño, Sophia tendría que secarse el cabello y peinarlo un poco, sin contar el vestirse, Javier nunca entendió porque las mujeres tardan tanto, pero el resultado siempre era de su agrado, aquel domingo el no pensaba salir de la casa, así que fue a la cocina y con un poco de fuego preparo el desayuno caliente, era un desayuno rápido, pero a el le gustaba, huevos estrellados sobre un pan tostado, lleno dos vasos con jugo de naranja y una taza de café, esta ultima fue tomada entre sus manos mientras el andaba por ahí en calzoncillos esperando que Sophia saliera de la recamara, el salió al balcón a ver el mar, se veía perfectamente la bahía dese ahí, tanteo en busca de los bolsillos, cosa poco probable encontrar si andas por ahí en ropa interior, así que los cigarrillos tendrán que esperar, la taza humeante en sus manos era probada ocasionalmente, pareciera que era un pequeño robot con un solo movimiento programado, el de tomar de la taza de café, no se movía para ninguna otra cosa, los músculos estaban tensos como casi siempre.
Sophia se peinaba el cabello frente al espejo, sonriente y cantando suavemente una melodía de Sabina, cuando termino con su cabello, y el cuerpo aun enrolladlo en la toalla, fue a la habitación, no sabia los planes de Javier, pero seguro ahora estaría con el café en la mano y el desayuno preparado, así, que buscando en el guarda ropa algo adecuado, no sabia que, así que solamente un bra con un top blanco y un pequeño short del mismo color sin bikini, así, con unas sandalias con pequeño tacón salió en busca de su prometido, no lo encontró en la cocina, pero con el otro balcón abierto supuso donde estaba, salió a buscarlo y le abrazo por la espalda, sus ojos apenas podían ver por sobre su hombro sin las sandalias de tacón, beso la piel desnuda de la espalda en varios sitios, antes de apretarlo con fuerza,
-A desayunar pequeña.- Dijo el girándose, para besarla en los labios, le dio una pequeña nalgada para que se separara. – Anda que se enfría.-
-Ya voy.- dijo coqueta, separándose para darle la espalda y caminar frente a el, sabiendo que el le miraría la parte donde la espalda pierde su nombre, el short se metía un poco entre sus nalgas, pavoneándose frente a el para ir a sentarse en la mesa con el desayuno servido.
Javier se levanto cuando ella lo hizo con los platos sucios en mano a lavarlos, fue a la habitación a ponerse un pantalón deportivo y una playera sin mangas ambos en tonos negros, los tenis deportivos completaban el atavió del mismo tono, ahora si tenia los cigarrillos en los bolsillos, pero fiel a su costumbre, no encendió ninguno dentro de la casa, la veía recargado en el marco de la puerta lavar la loza, sabia que ella respingaba el traserito provocándolo, y el caía, caía redondo en el plan de seducción.
-Cuando acabes vamos por unas pelis y algo de comer.-
-Si me dejas cambiarme.- Dice ella mirando sobre su hombro, no pensaba salir así, estaba así para que solo el la viera.
-No, vamos así, quiero regresar rápido.- Los ojos de Sophia mostraban la mueca de enfado que sus morritos dibujaban, mientras el le miraba divertido.-Anda, termina eso para ir.-
-Me voy a cambiar.- Dijo en cuanto termino el ultimo trasto, queriendo pasar por un lado de Javier que cerro el camino con un brazo, mirándola a los ojos.
-Vamos, quiero presumirte.-
-Pero amor, no quiero salir así.- El tono de infantil berrinche saco una sonrisa al hombre.
-Vamos.- Un morrito infantil y la mirada baja dio por enterado que saldría así, el sonrió divertido, abriendo la puerta del departamento para cederle el paso, ella paso frente a el, sintiendo el cachete en el culo por lo que dio un respingo, mirándole sonriente sobre su hombro, a ella le gustaba que el quisiera presumirla y se sentía segura a su lado.
Fueron caminando, cosa que a ella no le agrado mucho mas de uno se le quedaba mirando, mas cuando Javier se quedaba atrás unos pasos, los suficientes para que pensaran que iba sola, cuando ella le volteaba a ver el sonreía, a momentos la tomaba de la cintura y camina a su lado, otras, le deja caminar sola, Sophia llego caminando sola al video, claro, con la mirada atenta de el a cada paso, no dejaba que ninguno se le acercara, cuando ambos escogían pelis, Sophia se agachaba sin dólar las rodillas, dejando que el viera su culo en pompa y cualquiera que pasara cerca, claro, la chica que atendía el local solo les miraba y negaba con la cabeza, por suerte aun era temprano y no había nadie mas, solo Javier que le dio un cachete en una de sus agachadas para “ver” una película, ella sonrió, mirándole, escogiendo cada uno un par, salieron de ahí de regreso al lugar donde ya no pretendían salir.
domingo 9 de agosto de 2009
Historia de amor (15)
Javier llego a casa el domingo por la madrugada, tratando de no hacer ruido, sabia que su mujer dormía y no pensaba despertarla, así que con sigilo se fue a meter en la cama no sin antes desnudarse, cuando la abrazo sonrió al notarla también desnuda a su lado, le beso el hombro y la nuca antes de abrazarla por detrás, ella solo se movió y ronroneo un poco antes de volver a quedar dormida y el no tardo en cerrar los ojos por culpa de Morpheo.
Sophia se levanto algo tarde para sus costumbres, pero con el abrazándole tampoco es fácil salir de la cama, le aprieta mas cada que ella trata de salir de la cama, cuando al fin lo logro, fue a la ducha, el camino de la cama al baño no es nada largo, así que sin cubrir su desnudes fue hasta el. El sonido del agua despertó a Javier, este estiro los brazos antes de sentarse en la cama, miro a los lados como cerciorándose que ella no esta a su lado, pero el sonido del agua correr y la vocecita cantando dentro de la ducha le quitaron las dudas, no tardo mucho en abrir con sigilo la puerta del baño, cerciorándose que ella distraída no le viera, fue descubierto cuando corrió la puerta de vidrio que separa la ducha.
-Hey que haces?- La falsa indignación sonó divertida en los labios de la mujer.
-Tomo una ducha- fue la respuesta que obtuvo de un divertido Javier antes de que la besara.- Y tu serás el estropajo.- Sophia subió un tono de carmín, pero se relamió los labios divertida.
-Seguro?-
Los labios de Javier se curvan en una pequeña sonrisa antes de tomarla por la cintura y levantarla, ella cerro sus brazos y piernas al cuello y cadera masculinos respectivamente antes de besarlo, ambos cuerpos están mojados y sintiendo el agua caer sobre ellos.
-Si.- Ella ríe y le trata de enjabonar los ojos, el ríe también aunque tratando de evitar la mano, la risa de ella se opaca suavemente cuando siente una firmeza entre las piernas que abrazan las caderas masculinas.
-Uisss… alguien quiere jugar.- El tono es pícaro y divertido, seductor, ella destraba las piernas y le de la espalda, para terminar de enjabonar su cabello mientras el le toma por la cintura pegándola a él.
- A donde vas?- los cuerpos húmedos se unen con facilidad, sintiendo ella el duro miembro entre las nalgas.
-Lejos de ti y tu amiguito.- Dice divertida, aunque su vos es ronronearte, provocándolo.
-Aunque tu paleta quiera tomarte?-
-Si.- Su palabras siguen acompañadas de un coqueto movimiento de cadera, el por respuesta le muerde el cuello, separándose suavemente.
-Acaba con tu cabello.- Dice al tiempo que le da un pequeño y sonoro cachete en las nalgas.
- No me tardo.- Dice divertida pasándole el jabón.- Has algo de provecho y tállate.- El lo toma, pero le ve divertido, solo untándose el jabón en el cuerpo, pecho, abdomen, piernas, pelvis, sus brazos la vuelven a apretar contra su pecho mientras ella ríe cuando siente que el se restriega contra su espalda.- que haces?-
- Te dije que te usaría de estropajo.- las risas femeninas duraron poco, lentamente se convirtieron en suaves gemidos ya que las manos ahora tomaban sus senos y el pene se paseaba entre sus nalgas, acariciándole, ella se inclino hacia adelante, poniendo las manos contra el muro, casi completamente haciendo un Angulo de noventa grados, el no dudo mucho, penetrándola de golpe, ambos sentían como el agua tibia recorría su cuerpo, las embestidas eran rápidas y profundas, los gemidos femeninos inundan el baño, esos gemidos que anuncian mas de un orgasmo son acallados por el cambio de posición, donde el pene deja tranquilo su dulce, para ser complacido como si fuera una paleta, un bufido inundo la boca femenina que con una sonrisa trago su contenido antes de besar su paleta y que ambos terminaran su baño.
lunes 29 de junio de 2009
Epitafio de una tumba sin nombre
Como todo héroe anónimo, como toda persona demasiado grande como para poder gravar sus nombres en el frio mármol de una lapida, este epitafio no tiene nombre, no sabría que decir para poder abarcar una vida como la tuya, tal vez solo diga “Hermana, hija y esposa ejemplar” no lo se, la muerte es algo tan vago y doloroso que pocos la pueden describir, es tan opresiva que nos deja el pecho comprimido contra nuestras almas, esto esta escrito por lo que fue, por lo que es y por lo que pudo haber sido, esto es algo indigno de mi bitácora, esto, tiene mas sentido que el acostumbrado entre estas paginas y lamentablemente es tu epitafio…
Haremos un réquiem por tu vida, que fue solo un sueño para muchos, un sueño en el que yo, por suerte, estuve incluido. Hoy me siento culpable, por no retenerte, por no decirte la verdad, se que probablemente no sabré de ti en un tiempo y espero de todo corazón, que no tenga que gravar en una lapida de pálido mármol como tu piel “Hija, hermana y esposa ejemplar.” no se con certeza que otra cosa gravar con el cincel, la verdad no quiero escribir nada en la roca, quiero que regreses con un suspiro y que todo aquel pensamiento que empuja mis dedos a decir esto desaparezca, en verdad no quiero escribir, pero no se si hay otra forma de sacar esto, tampoco se con certeza si habrá una tumba para tu cuerpo, espero de todo corazón que si paso, haya sido una muerte rápida y no como las cosas que pasaron por mi mente en cuanto supe que te ibas, pero eres necia mi pequeña, no cambiaste de opinión, y mientras mis pensamientos me gritaban que te retuviera, mis labios solo podían decir, “es tu decisión” no sabes cuanto me arrepiento de ello, la verdad no sabes cuanto, y espero que algún día lo sepas, se que hay culpables de lo que paso, se que eso no debió de ser así, eres (si, nunca morirás para mi) una mujer que merecía mucho mas de lo que tuvo, maldigo al destino por repartir tan injustamente su tajada contigo, espero de todo corazón que seas libre ahora pequeña Sin. Se que eso es fatalista, pero tengo que decirlo, me siento culpable de una pena que desconozco, de no poder ayudar en lo que necesitabas, por no estar ahí, por quedarme callado en lo que presentía, seria la ultima vez que hablaríamos, pero se, que si fuera necesario, podría poner “Esposa, hija y hermana ejemplar.”
jueves 11 de junio de 2009
Corazon Coraza
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
lunes 11 de mayo de 2009
Patibulo X
sábado 21 de marzo de 2009
Delirio
Por un momento piensen, que pasaría si soñáramos, (no esa secuencia de imágenes que pasan cuando dormimos) un sueño real, de esos que podemos cumplir, como no se, cuando un niño dice, quiero ser bombero, o quiero ser como papá, eso si es un sueño que vale la pena, por que no nos atrevemos a soñar, a apuntar alto, nuestro logro mas significativo seria ir al baño y no morir en el intento, o tal vez mentarle la madre al vecino y sobrevivir a la golpiza del gorila, no se, piensen en algo, cualquier cosa, un sueño de verdad, por un momento pienso en cual es el mío, y la palabra viajar se me viene a la mente, sueño con viajar, con ir al extranjero y perderme en un país pequeño (lo siento mi amado México, pero estas lleno de mexicanos) comenzar de nuevo lo que e echo aquí, llegar y encontrarme con un cielo diferente, ese puede ser parte de un sueño, pero los demás, si las demás personas tienen sueños por que estamos así? Que no se supone que nuestra naturaleza como humanos es hacer el bien, a no disculpen, ya estamos en el mundo globalizado, por un momento olvide que ahora la naturaleza humana a cambiado, ahora tenemos que hacer dinero, así que sigan así, sin sueños y la billetera llena.
Manual de la desesperación.
miércoles 18 de marzo de 2009
Historia de amor (14)

Javier miraba el salón de clase, el no era precisamente el alumno, impartía clases de anatomía y la instrucción básica de rescate, había alumnos mas grandes que él, era la primera vez que hacia eso, pero no le intimidaban, era un divertido reto que superar, la boda absorbe mas dinero del que pensaba y quería cumplirle sus caprichos a su mujer, así, además de que no era la primera ves que hacia aquello, aquel día tenia pensado darles una presentación de diapositivas y la clase fue buena, preguntas, respuestas, algún chiste por parte de los alumnos, uno de ellos era el encargado de pasar las imágenes de la portátil del profesor, viendo estas en la pantalla del proyector, el tal Blood como así también le decían algunos alumnos que conocían la fama del aun joven paramédico, dio la instrucción de que se apagara su portátil, el joven al que le decían aquello no dudo en hacerlo y cabe mencionar que el no esperaba el revuelo que la imagen que presentaba el proyector como fondo de pantalla causara tanto revuelo, algunos gritos de exclamación de las chicas, algunas risas y bromas por parte de los jóvenes.
-Usted hace eso profe?- Javier enarco una ceja, la vos femenina que se oculta en el anonimato hiso que el se distrajera para mirar la pantalla, donde una mujer desnuda y atada era el fondo de pantalla, el hombre fue a apagar el proyector sin responder.
-Nos dará clases de nudos?- Esta vez fue una vos masculina, Javier las reconocía todas, y esta ultima pregunta fue seguida por unas risas.
-No no habrá clases de nudos de ningún tipo.- Dice guardando su portátil mirando a la clase, su poco humor se esfumo ante la situación, se oyeron algunas expresiones de desazón. – Para mañana quiero un resumen de lo visto aquí y 5 recomendaciones para un sujeto atrapado en el auto tras un vuelco.-
Ya fuera del aula miro a la dirección del centro y salió con el guardia de seguridad, saludo a este con familiaridad, dejando el portafolio de la portátil en la garita, saco un par de cigarrillos ofreciendo uno al guarida, que lo tomo y ofreció encender el de Javier.
-Como fueron las clases.-
-No preguntes Charley, cometí un error.-
El aludido lo tomo literal, se sabia como tratar al hombre, lo sabían todos, si no habla, no hables. Una mano dio unas palmaditas en el hombro del absorto profesor, desde la espalda una de las alumnas miraba el suelo tímida, se había salido de clases y tardo lo que el fuma un cigarrillo en encontrarle, Javier apenas giro un poco le cuerpo para verle, cuando la reconoció como una de sus alumnas, si le dio la cara, ella seguía con la mirada puesta en el suelo, en los chapetes se nota un poco de rubor, pero no del maquillado.
-Este… profe…- Javier le mira enarcando una ceja, después mira a Charly que desaparece en su caseta, la chica apneas habla en un susurro. – Sobre lo de su pc…-
-Habla ya.- Javier pone los ojos en blanco por un momento, mirando a la chica que no levanta la mirada del suelo.
-Quería saber, si…. – La muchacha se llevo las manos a la nuca, rascándola un poco para levantar la mirada justo cuando su mano baja.- Eso de la pantalla…este… me… lo podría enseñar.- Javier bufo un poco negando con la cabeza.
-Mira Shantal, hay un sin fin de manuales y videos en internet, busca ahí.- Javier se disponía a darle la espalda, pero la chica no se dio por vencida.
-Me gustaría que usted me enseñara.- Javier trato de no poner los ojos en blancos y la cara de fastidio, mas la miro por un segundo como si lo sopesara, idea que desecho al segundo.
-Mira, estoy comprometido y no pienso ni pensare ayudarte con lo que pides.- Dice dando por zanjado el tema, la chica volvió a bajar la mirada, en sus ojos se había perdido la esperanza, aunque en su mente se repetía fija la imagen del proyector, vio como Javier se perdía calle abajo.
Historia de amor (13)
Ya era lunes, Javier la había llevado al hospital antes de irse a sus ocupaciones, ella andaba algo incomoda, faltaba la ropa por debajo de su uniforme de trabajo, aunque llevaba la casaca puesta para que si su cuerpo reacciona por sus recuerdos no se note, así, llego con Cat, a pasar la tarjeta de entrada como todos los días saludaba al a gente al pasar, sonreía, aunque ahora le costaba un poco, se sentía observada por mas de uno, como si cualquiera supiera de su desnudes por debajo del uniforme, aun así cumplía con sus obligaciones diarias, sonriente pero atenta por si alguien le veía mas de la cuenta, suspiro aliviada cuando tuvo tiempo de ir con su silenciosa amiga, tomo la silla y se sentó a su lado, no sin antes ver que nadie la seguía, cuando al fin se sintió tranquila, tomo la mano de ella entre las suyas, mirándole con una picara sonrisa.
-Hola cariño, como estas.- Dice al tiempo que se reclina un poco al frente pare besarle la frente. – Hoy me siento extraña, ya te dije que nos casamos cierto?, bueno, lo hacemos en unos meses, tuve que pedirle mas de una ves la boda religiosa, se me hace mas linda que solo firmar un papel, solo hasta ayer me dijo que si, y el muy tonto me tiene sin ropa interior desde le sábado, que porque acepto, no estoy segura, me gusta sentirme así, deseada por el, algo controlada, la verdad no se muy bien por que lo hago, pero me gusta, si ya se que eso no lo hace la gente normal.- Dice mirando a la puerta.- Solo espero que no me mande mensaje hoy.- En sus labios se dibuja una sonrisa picara.- Porque… pues porque seguramente será un mensaje erótico, solo por eso no quiero, bueno, no me digas eso, si quiero, pero no será agradable, mierda. -Dice palpando las bolsas de los pantalones, el celular le vibra, solo lo saca sin ver la pantalla.- Tenias que hablar de él, te apuesto a que es un mensaje suyo, no te rías, sabes que lo es.
Por un momento dejo de prestarle atención a su amiga, mirando el mensaje, suspiro al leer las primeras letras, poniéndose algo roja, miraba de reojo a la mujer, para cerciorarse de que no se fije en sus expresiones faciales, aunque eso fuera innecesario, ella la consideraba alguien que aun escuchaba y sentía, por lo que, mirándole a ella y al mensaje sin saber bien que decir.
-No me veas así, si te diré… solo que no se como, es personal!- Dice poniendo morritos, aunque su cuerpo ya la traiciona y el mensaje reza. “Hola perrita, espero te diviertas, sabes que te deseo.”- Bueno… este… el me quiere.- Dice mirando aun el celular, marcando algunas teclas, mientras piensa en lo que se le ocurrirá a él. “No me divierto, me faltas tu”. Ella por un momento se desatendía de su pétrea amiga, sabe que no le importa a ella que se ocupe de otras cosas, además aquel era un sitio tranquilo, el celular volvió a vibrar, ella miraba la pantalla deseosa de saber que dice. “Si no estoy lejos, mis manos te recorren, juegan sobe tu uniforme a acariciarte.” Sophia trago un poco de saliva mirando a la mujer encamada, después veían al celular, decidió quedarse un poco mas, “Me humedezco de pensarlo.” Suspiro cuando acabo ese corto mensaje, aunque su cuerpo ya reaccionaba, sabia que dentro de poco, sonaría y seria la voz de él la que la acariciara. “No lo pienses, Hazlo, tócate e imagina que estoy ahí, sabes como me gusta que lo hagas.” Sophia se mordió el labio inferior, mirando a la mujer, salió de la habitación a toda prisa, recorrió el piso y se fue al cuarto de blancos cerrándolo con llave, sus manos desabrochaban el pantalón para meter sus manos en el, mientras la otra, trataba de escribir un pequeño. “Si, te deseo.”
Javier sonrio al ver aquel mensaje, en su mente ya se dibujaba la imagen de ella tocándose para él, tomo el celular, maco el numero y espero a que diera línea.
Sophia miro el celular, sonrió lo tomo en su mano y lo coloco a su oreja.
-Hola.- Es la frase que ella apenas dice en un jadeante susurro.
-Así me gusta perrita, tócate para mi, mis manos te recorren, juegan con tus pezones, se cuelan en tu sexo, te desean.- Javier no era ajeno a la excitación y el deseo, su mano también estimulaba su propio miembro.- Tu paleta esta dura para ti, tus manos la recorren, se que pronto querrás beberla.-Ella en esos momentos odia como la conoce, como es que sabe que va a reaccionar, el solo se contenta con escuchar la voz agitada repetir una y otra vez que le desea. –Sabes como me gusta que te toques, recórrelo todo como me gusta recorrerte.- Las manos de la mujer obedecían, su voz solo afirmaba, susurraba su placer. –Vamos perrita, acaba para mi.- El dulce cuerpo femenino obedecía a la voz, las manos también lo hacían, la voz jadeante apenas se escuchaba tratando de ahogar la exclamación de placer que los iodos masculinos escuchaban complacidos, la mano masculina también subía y bajaba.- Si así mi perrita, eres mía, siente como te penetro, como te siembro.- Del otro lado de la línea los jadeos que contenían los gemidos, que contenían los gritos, se intensificaban en otro clímax. – Te amo.-
-Te amo.- La voz de Sophia aun se encuentra entrecortada, sabe que no puede tardar mucho, aunque el olor de su cuarto cerrado es delator. – Por que haces esto.-
-Cuando llegues a casa te ganaste un premio.- Javier sonríe, porque no decirlo, le encanta la disposición de su mujer.
-Ya quiero llegar a casa.-

