jueves, 6 de noviembre de 2008

Patibulo IV

Un minuto desperdiciado, aun me quedan 1439 para tirar en esto que me encanta, es escribir mis memorias, historias, cuentos y porque no una que otra poesia, e pensado que ya tengo material para un pequeño libro de cuentos, uno que se pueda tener en el bolsillo para leer cuando estes aburrido o necesites consuelo, pero claro, los editores no imprimiran si no garantisas un exito, por eso sigo aqui...

Saben, esto es divertido, no tener nada que deci y aun decirlo, perturbar los oidos con ruido que no vale la pena o a los ojos con letras vacuas que no merecen ser repasadas, algunos dijeron que ese es el peor de lso errores de los hombres "El Hombre puede volar como las aves, nadar como los peces y andar como los monos, solo le falta no hablar para ser perfecto." Seria divertido conocer al que dijo eso, la verdad no recuerdo quien fue, pero tiene razon en lo que dice, aunque esto no valga la pena ser escuchado, en este caso leido.

Hoy vi caminar a la gente, es uno de mis nuevos hobbies, verlos andar con la mirada baja, con prisa por llegar a ningun lado, Hobres mirando al suelo, los escaparates, o tal ves la mancha en el zapato, las mujeres no dan un mejor aspecto, incluso se me hacen divertidas las que andan con la mirada alta esperando ver quien las mira y cuando se encuentran con un par de ojos que no busca su cuerpo si no leer sus ojos, rapidas esquivan la mirada, como lo hacen los morbosos cuando ellas captan la mirada que repasa su cuerpo.

Hoy, como muchas veces antes, los hombres me han desepcionado, pareciera que olvidan quienes son, sobre todo los hijos del bronce, un muerto, claro alguien importante para el estado, este muerto detiene al pais por unos minutos, como si llorarle nos hiciera mejores, somos mexicanos, nacimos en el hombligo de la luna, somos la raza de bronce (esto es un estado patriotico fijo).

Claro, vestimos como lo hacen los gringos, actuamos como lo hacen los extranjeros, somos un pueblo decallente, que su unico logro legal ha sido ampliar el mayor monopolio y la peor industria que poseemos, Y estamos orgullosos de ello! dios, se me hacen mas divertidos los atletas, sus logros son los nuestros, como si los hubieramos apoyado en sus entrenamientos, claro pagamos impuestos diran unos, impuestos que se traga el gobierno y no dan un peso a los atletas ( que me desmientan si me equivoco), lloramos si la velocista gana, cuando nuestro mayor triunfo como personas es robar el cabloe del vacino sin que se de cuenta, o hackear el internet para obtenerlo gratis, segimos al pendiente las elecciones de E.U. cuando nuestro pueblo tiene el gobierno mediocre que se merece y no hacemos nada...

Somos una materia prima defectuosa, que no hace nada, de brazos cruzados, desnudos y sin comer, que cree que vive en el pariso.

martes, 4 de noviembre de 2008

Ver

Una tarde soleada...

Como me gustaría ver las nubes en el horizonte...

Deseo ver pequeños sueños precipitarse sobre el pavimento...

Que caigan como lluvia sobre un charco...


Ver a los desafortunados con las manos extendidas,

Tratando de atrapar un solo sueño antes de que muera contra el suelo...


Ver a los sedientos con la boca abierta hacia el cielo,

Intentando saciar su sed de fortuna...


Ver a los ancianos salir de sus casas,

Jugando como niños bajo la lluvia...


Ver a los ricos tomar el paraguas,

evitando ser tocados por esa lluvia que mancha...


ver a los niños detener su guerra imaginaria,

para tomarse de las manos y rezar por no volver a empezarla...


ver al vagabundo tirar su casa,

para que los sueños entren sin mediar palabra...


ver al soldado llorar ante la lluvia,

doblegado ante sus sueños de paz...


Ver al indígena con las manos extendidas hacia el cielo,

esperando no tener que alimentar mil bocas...


ver a los jóvenes salir de sus cavernas,

para que vislumbren los sueños que han derrochado...


ver a los políticos desde sus ventanas,

que ven al pueblo alimentar sus esperanzas...


ver un pueblo unido,

que cante bajo la lluvia...


como desearía ver todo esto...

y más, ver a cada hombre, mujer y niño,

salir de sus refugios y mojarse con los sueños de su prójimo...

verlos reír ante las desgracia con los demás...

y llorar de la alegría conjunta...


desearía ver...

al odio, amar...

a la tristeza, reír...

a la desilusión, soñar...

al olvido, pensar...

a la estupidez, callar...

a la ignorancia, aprender...

a la intolerancia, jugar...


desearía ver un último ocaso antes de morir...

y que en ese infinito atardecer,

queden gravadas mis palabras...

para que se conviertan en una gota más...

una gota que caiga con la lluvia de sueños...

y moje al desafortunado, al sediento...

a los ancianos y a los ricos...

a los niños y al vagabundo...

al soldado y al indígena...

a los jóvenes y a los políticos...

para bañarlos en la esperanza de un mundo mejor...

Patibulo III

Hoy Tengo ganas de jugar al dictador, al gobernante misógino y déspota, jugar a simplemente controlar mi vida sin opiniones extras, tal como lo haría un dictador ignorando al senado, espero que mi vida no sea una democracia, porque de serlo, creo que todos estaríamos en un gran problema de identidad, aquí no se aplica el ¨que te parece si haces esto¨, no, aquí es una dictadura, un gobernador misógino y déspota que hace lo que quiere, lo que quiere con su propia vida.

Derrocharla? Improbable, es imposible derrocar la vida, siempre se aprovecha, siempre se aprende, Déspota? Si eso puede que lo haga más, gobernar sin ley alguna, disfrutar del placer más refinado o el más vulgar, pero disfrutarlos sin ley sin tapujos, claro, dentro de los límites permitidos para la buena convivencia, solo sin tabús, Misógino? Jajajaja esto sería divertido, no creo que nadie odie a las mujeres si piensa disfrutar de los placeres de la vida y que tal dictador? Me parece perfecto, no oigamos a las voces de los demás, tomemos, perdón por la expresión, a la vida por los huevos por nuestra propia convicción, veamos lo que en verdad deseamos, traguémonos el mundo de una sola mordida, claro, es mucha agua para poderlo tragar por completo.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Currente Calamo

Al correr de la pluma… no se bien quien dijo eso, pero prácticamente hoy se aplica, no e dejado esto, ya son mas de trece horas las que paso escribiendo letra tras letra, tipografiando, mis dedos puede que terminen planos, se que son pocas las personas que leen esto, ya suman tres las que saben de este, mi pequeño paraíso olvidado, vamos, no me digan que no se dieron cuenta, antes de hoy, o de este fin de semana en particular, ya que en noviembre esta seria la octava entrada, y en lo que va del ano, antes del 1 de Nov. Eran 7, las que suman el anyo pasado suman también siete, catorce en total hasta hoy, no creo juntar 14 entradas en un día, pero por separado, ya las pase, una a una… por un simple, currente calamo.

Robo (5)

Dios, mas codigos, el mensaje es claro, la narracion cambia, creo que el hombre al que hurte el libro tambien vendra por mi si no es que lo hace primero ella, ahora camino con miedo, tras cada esquina se puede encontrar algo, mas de noche, ya no salgo de noche, me encierro en mi cuarto, creo que me estoy volviendo paranoico, "sophie, te busco, aun ahora te busco" es lo que va de esto, no se muy bien donde lo publicaria, pero las hojas tienen manchas de sangre en algunos sitios, no todas, pero tienen pequenas gotas carmesi, saben donde estoy, me pregunto por que no han venido.

"Despertó estirando los brazos, aquello era un torreón de algún castillo abandonado, sonrío mirando su nuevo hogar, no recuerda cuantas veces a cambiado de locacion, pero siempre termina huyendo por culpa de los aldeanos enfurecidos, aquel sitio es nuevo, ni siquiera sabe el nombre de la aldea que esta ahí a metros de lo que parece ser le viejo casco de la ciudad perdida en el desierto, todos parecen vivir dentro de los muros de la ciudad, ya han pasado mas de un siglo de su muerte, o mas bien de su nueva vida, se levanto del lecho, aun estaba vacío aquel sitio, el suelo de piedra la daba abrigo, esperaba poder robar una manta hoy, algo mullido para recostarse.


Así salio de aquellas ruinas, no dudo en dar un salto que le llevaría a las almenas y de ahí al suelo del interior de la ciudad, caminaba mirando al as personas, auque las calles parecían desiertas a su paso, no les presto mucha atención a estas, buscaba una taberna, donde seguramente estarían metidos maleantes y borrachos.


Algunas cadenas se arrastraban por las empedradas calles de la prospera ciudad de comerciantes, el sonido lo hacían mis ropas, metal, piel y tela es lo que cubre mi cuerpo, sonrío al notar un olor, un olor tan familiar que a la vez me confunde, sonríe para mi, la creía muerta, era una neonata, la única de su prole y la ultima que había abrazado, la recuerdo bella, auque supongo que su nueva sangre y el tiempo le han refinado los rasgos a de estar mas… como decirlo, seductora, bella… deseable. Así, sin más preámbulo corte con los dientes mi piel, dejando caer una única gota de sangre al suelo.


Un golpe de olor golpeo a la mujer, como si de una honda expansiva se tratase, un olor solo perceptible para pocos, y en aquel sitio, solo para ella, le golpeo el rostro como una bofetada, su mente vago, un siglo atrás, donde comenzó todo, como si por arte de algún embrujo recordara la noche donde desnuda, perlada en el agua del lago, alguien la desangrara, frunció la nariz, no era posible, no era posible encontrarle a el, por un momento, sintió un odio profundo, su piel se erizo, sus manos crearon las garras alargando las unas, si, ese olor era inconfundible para ella, camino por las calles, mas cautelosa que nunca, revisando cada callejón con la vista, yendo al centro de aquel olor, deseaba encantarlo, odiaba aquella sangre como los humanos le odian a ella, tenia que encontrarlo, y lo hizo, le vio, a lo lejos, sus manos tomaron un par de dagas en cada una, sus ojos se inyectaron de sangre antes de correr, de abalanzarse sobre el hombre que estaba ahí parado, de pie ante la gota de su olor.


Sonreí al verla llegar, si era ella y mas bella que como la recordaba, su cuerpo avanzaba celere contra mi, no me movía, no es tiempo, lleva ropas extravagantes, lo cual me hizo reír suavemente, si, era mi vástago, la neonata desaparecida, la que tenia el coraje para sobrevivir por si misma, apenas y sus armas se levantaron contra mi, me aparte, dando un golpe certero a su abdomen que hizo que se doblara del dolor, me aparte, no deseaba lastimarla, pero me recordaba tanto a mi, yo también trate de matar a mi sire la primera vez que lo vi y me perdono la vida.

- Bella, muy bella.-


La chica sintió el golpe, se doblo ante el rudo trato, al escuchar aquellas palabras se irguió de nuevo, mirando desafiante al hombre, recordaba aquellas palabras, las primeras que escucho de sus labios hace 100 anos y ahora, después de tanto tiempo, son las mismas, pareciera condenada a escucharlas cada vez que le ve.

-No te cansas de repetirlo?-

Jadea un poco al hablar, causa del dolor que sentía, pero que no le importaba, volvió al ataque, tratando de desgarrar con certeza dos puntos, la yugular y la vena femoral, auque sus armas apenas rozaron la tela, el era mas rápido y a distancia segura, se movía evitándola.


Reí al escucharla, sus golpes rasgaron mi ropa, no le di importancia, al cinto solo traía un látigo, aunque mas bien pareciera para cazar licántropos, fragmentado y hecho de palta con una punta de lanza por final.

-Contigo nunca.- Dije sarcástico, irónico.

-Maldito, ven acá.- Dicho aquello, más tajos, más evasiones.

-No lo haré, estas en mis tierras, tendrás que irte tú.-

- Te matare.- Cada palabra suya va acompañada de amenazas que tratan de lograr su cometido, como si de una promesa se tratase.

- Vamos no puede ser lo único que tienes.- Esta ves fue el que con un movimiento que ella apenas pudo ver, clavo la punta de la lanza que era el látigo en su pierna, comenzaban a flaquear las fuerzas de la chica.

- Bastardo.- Mas maldiciones, aquello comenzaba a aburrir al hombre, no le presto atención, tiro de la cadena que forma el látigo lanzándola al suelo.

- Bien, si me permites, te invitare una copa.-

- Por que no me matas?-

- De haberlo querido, lo habría hecho hace ya bastante tiempo.- El látigo se volvió a enrollar en las manos de su dueño, saliendo con un gemido de dolor de las carnes femeninas.

- De acuerdo.- Dice victima del cansancio, auque ya la ira parece haberse esfumado, la curiosidad le gana un poco.


Le tendí una mano, que ella desprecio, levantándose por su propio pie, sonreí, una sonrisa mas mía que para ella, con la cabeza le indique la dirección, no muy lejos, un cartel de madera rezaba “VITAE”, me detuve frente al sitio, abriendo la puerta para dejarle pasar, ella quieta tras de mi no entro, así que entrando primero, deje la puerta abierta para que me siguiera. "


Dios, pareciera que no quiero saber que mas dice el codigo que va a cada orilla de las hojas, mejor se los dejo a ustedes, yo solo transcribire esto, por si a algun curioso se le ocurre, estos codigos de lo que creo el escribio, no se a donde van, pero no me dejarian nada bueno, bueno, hasta ahora solo me han presentado a mi parte paranoica.

R3. 1,2 15,13 24,5 26,1 2,16 61,3 41,13 1,2 17,1 2,2 52,27 31,15 6,6 22,3 32,19

I Need

Hoy tengo la necesidad patologica de escribir...

Kiara II

La luz comienza a filtrarse por entre los tablones del establo, se oía el ruido del resto de los animales con los que compartía el techo, los ovinos, equinos patalean y bufan, pronto llegarían a ordenar a las vacas y cabras, pera sacar a pastar a los animales y las mulas al campo a trabajar, el caballo del señor de la casa seria cepillado y acicalado, pocas veces había estado el día completo en este sitio, ya que tan pronto como ordenan a las vacas me sacan de la jaula para llevarme adentro a cumplir con mis funciones.

La puerta del establo se abrió con el rechinar de las bisagras al empujarla pesada puerta, mire perezosa al sitio, se abría dejando entrar toda la luz de la mañana, así me arrodille para estirar un poco mas mi cuerpo entumido por la noche agarrotada que paso, mi espalda sintió los barrotes que cubrían el techo de mi jaula, sonreí al ver al hombre con dos cubos de madera entrar, este iba directo a donde estaba yo, ya habrían pasado tres anos desde que lo veo entrar todas las mañanas, había pasado toda mi vida en aquel sitio, cuando el me propuso escapar rehúse, no conocía otro mundo, así, se acerco a al jaula, abriéndola primero, así mis pies podrían hacerse hacia atrás pera poder salir, pero el tiron de la cadena que me mantenía la muro detuvo mi avance, el chico soltó una risa, era un chico entre los humanos, apenas alcanzaría la primera veintena.
-Calma Kiara, cual es la prisa.-
A mi aquello no se me hacia divertido, pero ronronee moviendo mi cuerpo para que se apurara, mi cuerpo no se mantenía del todo desnudo, me habían dado una especie de chaleco de piel que no alcanzaba a cubrir la totalidad de mis senos y una especie de faldita también de piel marrón, con el agujero justo para que saliera mi cola, mi cuerpo estaba cubierto por un pelaje dorado, que decían combinaba con la piel marrón que portaba, según me dijo el chico una vez, mi rostro se parecía al de un mapache por tener un antifaz negro, nunca me había visto mi rostro, así que supongo que lleva la razón.

Cuando por fin me saco de la jaula, el no usaba las cadenas para mantener mis articulaciones fijas, confiaba en mi, me dio un cubo, yo le sonreía, me agradaba estar con el, le llamaban Abel, era un hombre joven, su cuerpo se veía fibroso bajo la tela, su cabello negro y su tez blanca, tenia un rostro amable coronado por dos ojos marrones, era un buen espécimen, joven y sonador, pero cuando me descubrió embotada mirándole chasqueo los dedos, por lo cual tome mi cubo y fui a llenarlo con leche de cabra, era un problema, pero Abel me dejaba beber de la cubeta si deseaba, el termino rápido con las vacas, lleno un cubo, solo tenia que ordenar a una tenia suerte, yo tenia cuatro cabras para llenar el cubo, además, son las únicas con las que puedo hacerlo, no se pueden ordenar todas por ves. Termine con las cabras, ahora venia la parte que no me gustaba mucho, no me podía acostumbrar a tener las manos atadas, Abel sostenía dos cadenas me miraba con una cara de resignación, yo baje la mirada, extendiendo ambas manos.
- Se que no te gusta, pero sabes que son las reglas.-
Asentí suavemente, El trababa el final de la cadena en las argollas de las manos, y el otro extremo en el pie del mismo costado, no eran largas, no me permitían estar erguida, eran del tamaño justo para andar a gatas, Abel sostenía la cadena que colgaba de mi cuello, guiándome, a la fuerza, ya que aun me resistía a avanzar a la cabaña principal.

Entramos por la cocina, Abel le dejo a otra Humana los baldes con leche, y me seguía guiando a la fuerza a la siguiente habitación, me negaba, incluso aullaba quedamente para que Kael no oyera, pero termine cediendo, como siempre, odiaba la mañana y mas la noche, cuando al fin estuve en el llamado comedor, soltaron las cadenas, pero no mucho, ya que me volvieron a atar, a un caballete que me mantendría así, arrodillada, y fija al suelo, con las piernas ligeramente separadas, cuando Abel había terminado apenas con el ultimo cerrojo se oyó una potente voz cruzar la habitación, cosa que me erizo los cabellos como lo había siendo desde hace un par de meses.
-Como esta mi chica, lista para el desayuno?-
Claro que no me hablaba a mí, fue Abel el que respondía.
-Lista señor, ahora si me permite.-
-Claro chico, márchate y cierra la puerta.-

Patibulo II

Me pediste que escribiera seguido, que te pasabas por aquí, así que aquí estoy, esperando tu regreso, con el deseo de verte contenido en pequeñas letras que dudo logren expresarse del todo, escribo nuestra historia, o por lo menos mi parte de esta, la desesperación, la incertidumbre, la duda, ayer buscando foros para poder rolear, me encontré con uno del cual tengo non grata recuerdos y ahí estaba, una marca de dos pj conectados las ultimas 24 hrs. yo tengo mucho mas que eso sin ver tu rostro, sin oír tu risa, sin sentir un suspiro.


Necesito ver tu rostro, escuchar tu suspiro, saber de ti, una palabra, una sonrisa una mirada, calmarían mi ser, te necesito.


“Estábamos ahí, sentados, mirando el tajamar, lanzando piedritas al agua, era de noche, dormiríamos en el campo, broma tras broma reíamos juntos, sin preocupaciones, solo la luna sobre nosotros y nosotros bajo la noche estrellada, el fuego crepitaba suavemente a nuestro lado, nuestros cuerpos están hombro con hombro…” claro, no puedo escribir el resto, sobran las caricias, sobran los besos, a la lejanía solo se podría ver a uno…

Patibulo

Bien, bien, tengo una pregunta, la pregunta del millón de dólares, porque después de meses sin escribir ahora lo hago una y otra vez?... veamos, el primero de noviembre una entrada sobre una novela ficticia que posiblemente vaya intercalada con la historia de vampiros, genial, algo mas por escribir, y aun así siento que necesito hacerlo, después, hoy en la noche, duermo temprano un dos de noviembre y me levanto en esa misma noche, ya lunes 3 de nov., a las 3.00 AM. A escribir, y en este mismo instante me pincha el pecho donde se supone que esta el corazón, bien, uniendo hilos esto me gusta cada vez menos, miento, me es indiferente y me gusta un poco, si levanto el rostro…

Jajajajaja si ahí esta, sentada, con su cigarrillo en la boca dando calas, me invita uno de esos tabacos etéreos, esperen que iré por uno de tabaco, si ya se, se supone que le dejaría, tal ves por eso se apaga el mechero sin razón alguna, las ventanas cerradas, no hay viento.

Saben, desde chico me gustaron los fantasmas, espíritus y demás, tal ves por la autoinducción que tuve de chiquillo ahora creo ver cosas, aunque según fuentes familiares, eso es normal en nosotros, dicen que mi la madre de mi abuelo se predijo el cáncer, y o sorpresa, cáncer de hígado, una tía tiene incendios en sus altares de muertos sin velas encendidas, aunque no creo que sean alucinaciones mías cuando las cosas se caen o se sume la cama cuando alguien se acuesta a tu lado, puede que si lo sean, pero ya no asustan, hoy, también, te extraño, no se donde estas, no se que pasa, me preocupa, tal ves eso sea lo que no me deje dormir, lo que me tenga pegado al PC, quien lo sabría ya llevo mas de dos horas desierto, no me importa, divago, tampoco me importa, tal ves esto sea digno de la bitácora, sin sentido, se oyen pasos, todos duermen, claro, menos ella, un fantasma de mi pasado, hay veces en las que no se si me cuida o simplemente le gusta seguirme, hablamos, charlamos como si la muerte no hubiera sucedido, y eso no es solo en estas noches, se me hace divertido, como cuando camino y hablo con ella, parezco un loco, cediéndole el paso, charlando, como si todos pudieran ver a la mujer que va a mi lado, pero no es así.

Estoy aburrido, tengo la noche en vela, no se que mas hacer y se me acaban las palabras, bueno esas nunca se acaban, siempre hablamos sin tener nada que decir, pero no quiero diva vagar no quiero un manolo quiero una conversación, creo que hablare con ella.

Espero que esto no sea el inicio de una columna, aunque tal vez lo sea.

Robo (4)

Dios, se que me tarde en escribir de nuevo, pero no puedo evitarlo, creo saber que significan las cifras de cada paguina y parace un codigo, espero estar equivocado, me preocupa mi seguridad, siento que alguien me sige, que me vigila en las noches, creo que me estoy volviendo paranoico, tal vez no debi robar este librito, pero me tiene metido en el, desifrando sus codigos y sus letras, es como un impulso a lo desconocido, espero que no me cueste lo que le costo a Sophie.

Bien, aqui esta el resto, l o que e podido averiguar.

"

Lentamente llego el día, encontrándola acurrucada en un rincón, las ventanas cerradas, ella no se había movido, apenas un ápice al reflejo de respirar, sus ojos rojos por la noche en vela, por aquella noche donde lloro por la soledad que sentía, su rostro estaba marcado en carmesí por sus lagrimas que ahora dejaron de ser translucidas y saladas, su misma sangre es la que salía y manchaba su rostro, la inercia de su vida le llevo a levantarse, a tratar de ver el sol, sus manos apenas se acercaron a la ventana cuando la luz que se filtraba por estas escocia y quemaba la piel, haciéndola humear en pequeños segundos que parecieran una eternidad, así las aparto rápidamente, mirando sus heridas, se veía el hueso ya de las manos, se sintió asustada, miro con desesperación a los lados, no quería que la luz la tocara, así que busco las pesadas cobijas de invierno, para meterse bajo ellas en el rincón mas apartado de la habitación.


Había dormido durante el día, ya la noche le reclamaba para alimentarse nuevamente, sentía un hambre furiosa, cuando salio de casa, la luna ya había salido, no mas maldita luz, sus labios tarareaban, pero mirando al interior de lo que antes fuera su hogar, dio un paso fuera de el, aunque después se lo pensó mejor y entro en busca de algo, no sabe bien de que, pero busca algo, algún recuerdo a su vida mortal, lo que sea. Lo que encontró que satisfizo su afán de mortalidad fue un pequeño colgante con el pentagrama de protección, pertenecía a su madre y lo llevaba atado a la muñeca, no tardo mucho en quitarlo de la mano fría y muerta, como la suya, sonrío, cuando al fin lo tuvo en su poder, lo coloco en un tobillo, miro por ultima vez a la mujer que yacía en el piso, victima de su propia hija o de lo que quedaba de ella, sonrío tristemente para arrodillarse junto a ella y besarle los labios con suavidad.

-Lo siento madre.-

Fue lo que sus labios soltaron con suavidad, antes de levantarse y dejar la cabaña que le vio crecer, incluso morir, marcho por el camino sin saber que buscar, pensaba en una cueva donde descansar, donde no llegara la luz en el día, pero el hambre le carcomía, tenia que ir al pueblo a buscar algo de comer, lentamente asimilaba que los humanos eran su comida, su madre se lo había demostrado a costa de su vida, incluso su madre fue buena en su ultimo aliento, eso la consolaba un poco.


Caminando por el pueblo sus ojos se posaron en una mujer de la vida galante, una puta, no es necesario engalanarla con palabras de censura, se acerco a ella, la mujer le vio con desprecio, no deseaba competencia, y aquella diosa de mármol y azabache sin duda la dejaría sin trabajo.

-Anda, vete de aquí, no quiero que espantes a los hombres.- La mujer hablaba hostil, con los ojos clavados en ella, desafiantes.

- Pero si yo no vengo por los hombres.- Sophie sonrío, aquella era una sonrisa seductora, su cuerpo actuaba de nuevo a favor de ella, soltando el olor a jazmín que embota los sentidos.

-A no?- El tono de la mujer cambio, sonriéndole seductora.

-No, vengo por ti.-

-En ese caso llévame con tigo preciosa.-

Así lo hizo, abrazándola con suavidad, antes de besarle suavemente los labios, después el cuello y por ultimo una pequeña mordida donde el ultimo beso, mordida que la dejaría tirada en el suelo sin vida, Sophie se relamió los labios, alimentada ya podría buscar refugio, así que salio del pueblo, tres muertos en dos noches y eso que aun no miraban en la cabaña echando en falta a su madre, en fin, cree recordar una cueva junto al lago de su padre, así que celere se dirigió al sitio, no quería que el sol le pescara aun buscando refugio. "


Lo tengo, desifre el codigo de las primeras anotaciones, del primer escrito de este hombre, son codigos de numeros, son letras, line y letra, linea y letra, no me gusta mucho, al parecer sophie si existe, esto me gusta cada vez menos, debi dejar el libro en poder de el, esto me asuta...
R2,
1,3 6,22 11,5 5,1 9,10 7,3 5,31 22,9 39,1 47,8 60,40 20,3 60,50